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13.8.02
Los Maestros nos hablan con frecuencia de auto observación. Y ese concepto es recibido de un modo equívoco. Se interpreta como una observación desde la mente habitual y no como un trabajo basado en la percepción más que en el intelecto. Nuestra energía creativa proviene de un centro que organiza nuestros pensamientos tornándolos frescos y nuevos y poniéndolos al servicio de la acción. La auto observación nos da una visión totalizadora de nosotros mismos. Mientras que la observación habitual, solo nos muestra aspectos parciales y funciona de un modo mecánico y asociativo.
Nada nuevo puede nacer de allí. Un camino posible para conseguir entrar en ese estado de conciencia es el de movernos al ritmo de una música intensa sin realizar los gestos típicos de la danza, sino simplemente soltándonos a lo que nuestro ser interno nos pida expresando sensaciones, emociones o descargas de tensión, cuidándonos de no seleccionar y liberándonos de la idea de resultado, hasta conseguir un estado alterado similar al que experimentan los que beben o toman alguna droga.
Con la diferencia de que éste proceder en lugar de intoxicarnos, nos abrirá las puertas de un mundo desconocido. Cada vez desconocido. Ya que cada día y cada momento, en nosotros todo cambia y también cambia nuestro entorno.
El tan usado ejemplo de las estaciones, o del paso del día a la noche, es útil para comprender que significa fluir. Aunque esta palabra esté tan manoseada.
Un artista se alimenta de lo inesperado.
Puede abrevar su inspiración de fuentes inimaginables, ya que su riqueza interior está escondida y puede llegar a ella si no toma los senderos comunes.
Lo que llamamos verdad y no me refiero al concepto moral si no al sentido objetivo, no se puede empujar con la voluntad. Sucede. Y lo necesario para que suceda es colocarnos en un estado que nos permita acceder a ella y nos posibilite recurrir a lo más genuino que siempre es lo más sorprendente. Nuestras experiencias, observaciones, sueños, se resisten a ser manipulados. Se nos entregan cuando estamos dispuestos a recibirlos sin interferencias.
Entonces suelen dispararse como una catarata de estímulos que rompen con nuestras diarias limitaciones y nos hacen volar.
BEATRIZ MÁTAR


23.9.01

SINTONIZAR

Laithan es uno de los más antiguos métodos tántricos.
Consiste en dejar que el cuerpo vibre hasta convertirse en energía.
Hasta que se disuelva y pierda sus límites. No hay nada que hacer. Simplemente quedarse quieto esperando que algo suceda.
Cuando el cuerpo empieza a moverse permitírselo y cooperar.
La cooperación no debe ser demasiado directa.
No hay que forzar. Solo permitir.
De pronto el cuerpo se mueve como sí estuviera poseído.
Toma por sí solo la iniciativa. Las manos se alzan y ritmos sutiles se producen desde los músculos hasta las articulaciones, como si los huesos estuvieran libres de ataduras y pudieran tomar cualquier forma. Se gestan oleadas de movimientos involuntarios.
No hay que interferir con la mente. Simplemente dejarse llevar.
Si no te resistes, todo en ti entra en una vibración acorde con la materia del Universo.
No dudes. Déjate llevar por esa marea sin impedirla.
Si dudas habrá lucha. Y la lucha trae violencia y rigidez.
Si confías repentinamente nace la esencia del movimiento.
Como si nos tirara un hilo invisible.
En sesenta minutos el cuerpo poro a poro se limpia.
Es una catarsis sanadora. Toda la impureza se quema.
Renaces. Y la danza no es solo externa. También tus emociones y tu memoria más antigua danza en ti. Estás integrado. Entero.
Ve lo más hondo posible.
Beatriz Legarre, Argentina actualmente radicada en Puerto Rico,
Ha implementado esta técnica a partir de su talentosa intuición.
Con música que ella va cambiando a medida que la sesión transcurre y acompañando la melodía con sus palabras de guía, te lleva a un estado de conciencia alterada poniendo en marcha todo tu potencial de recuperación y desarrollando tu creatividad.
Ese método al que también podemos nominar “Meditación activa” abrirá en ti nuevos niveles de conciencia y hará más flexible, noble y variada tu gama expresiva.
Te invito a que lo experimentes.
23 de Septiembre del 2.001



27.5.01
EL OBJETO MÁGICO
La capacidad de adoptar cualquier forma, parte de poder contactarse sensorialmente con lo que nos rodea sin preconcebirlo y acercándonos a ello con la mayor atención y curiosidad. Es interesante también el observar como esa forma nueva que tomamos interactiva y dialoga con los demás.
Para ello les propongo el siguiente ejercicio a realizar entre dos personas a las que llamaremos Sujeto Activo y Sujeto Pasivo.
A) Colocar en una bolsa una serie de objetos pequeños. Por ejemplo una pluma de ave, una piedra, un jabón perfumado, un chocolatín, un tornillo de acero, una esponja, un sobre con granos de café, una hebra de lana, un pañuelo de seda etc. Colocar la bolsa sobre un cubo.
B) Disponer sobre el escenario vacío una mesa y dos sillas en una caja toda clase de objetos de utilería para realizar acciones. Vajilla, elementos de costura y escritura, cigarrillos y fósforos, etc.
C) El sujeto Pasivo toma al azar de la bolsa un objeto determinado y se contacta con el sensorialmente. Al recibir las sensaciones que le produce, permite que éstas lo guíen hacia una actitud física y una manera de moverse y accionar. No trata de “Imitar” al objeto ni de “Sentirlo”, solo toma la energía del objeto y trata de que su cuerpo adopte la misma calidad. Sin soltar el objeto, comienza a moverse por el espacio y a probar gestos expresiones y sonidos que respondan a la energía del objeto. Cuando lo pierde o su atención se dispersa vuelve a contactarse con el mismo hasta recuperarlo.
D) El sujeto activo al observar que características muestra su compañero, sin importarle que objeto tiene en la mano aquél, creará una situación de conflicto, el espacio en que transcurre y las acciones a realizar. Por ejemplo, suponiendo que el sujeto pasivo trabajando con la pluma, genere un personaje etéreo y delicado con poca conexión con la violencia, el activo le propondrá una situación (Entiéndase por situación una pequeña escena con una historia breve y clara de comprender) en la que esa suavidad se vea puesta a prueba intentando generarle agresión o ira.
E) El sujeto pasivo deberá aceptar las circunstancias, el conflicto y la línea de acciones que el sujeto activo le propone pero manteniendo las características de personalidad que el objeto le ha provocado.
Es decir, enojándose o enfrentando el problema desde “Ese” nuevo que es y no desde su comportamiento habitual.
Este ejercicio puede realizarse también con una escena prefijada con texto. Ya que es interesante el observar como cambia mi encare del personaje que me toca realizar ante una modificación energética voluntaria importante.


29.4.01
La mayor dificultad que se nos presenta en el actuar, es el funcionar con las emociones, los sentidos, el intelecto y el dominio muscular a la vez sin perder capacidad de decisión, velocidad y flexibilidad.
Esto implica un grado refinado de atención. Les propongo un ejercicio que permite trabajar a fondo estas áreas para obtener un funcionamiento orgánico, necesario para la creación.
A):Desarrollar una acción simple en detalle. Por ejemplo pelar una naranja intentando al hacerlo que la espiral que forma la cáscara no se quiebre. Cortar la naranja en gajos, trozar los mismos, quitarle las semillas, intentar que el olfato y el tacto intervengan en la operación.
Comerla intentando observar la diferente calidad de sabores que impregnan distintas zonas del paladar y la lengua.
B): Mientras realizo la acción con las pautas dadas intentar no perder de vista la habitación en la que realizo la acción, ampliando el espectro de observación hasta el punto de poder describirla minuciosamente.
C): Sumar la acción de la naranja a una escena simple con texto de autor que requiera un estado emocional potente.
D)Realizar la escena con mi compañero ampliando ahora mi atención y abarcándolo a él dentro del espectro de mis prioridades sensoriales con la misma precisión con que opero con la naranja.
E)Intentar mantener el alerta de los sentidos, la emoción y el desarrollo de la situación sin que ninguna de estas premisas se pierda. Permitiendo que la atención fluctúe entre uno y otro elemento sin diluirse nunca. Podemos realizar el ejercicio primero parcializándolo. Es decir tomando cada ítem y profundizando en él y luego ir agregando las otras consignas. Es fundamental estar relajado y disponible y dispuesto a recomenzar cada vez que me distraigo.
Al principio la dificultad será grande pero a medida que entreno veré como la evolución se produce. El ejercicio en sí mismo es sencillo. Requiere paciencia y voluntad para no ceder ante los escollos.
Beatriz Mátar


5.4.01
LA IMPROVISACIÓN COMO HERRAMIENTA DE INVESTIGACIÓN
El siguiente ejercicio cumple las siguientes funciones:
1) Desarrolla la imaginación.
2) Otorga velocidad de respuesta ante situaciones inesperadas.
3) Clarifica el concepto de búsqueda.
4) Obliga a la conexión con el otro.
El sujeto al que llamaremos A es el que lleva la línea de acción interna. El sujeto al que llamaremos B es el que se adapta inicialmente a la propuesta. El sujeto A es quien determina el lugar en el que transcurre la escena y dispone los elementos de utilería para la acción. Propone un conflicto determinado no acordado previamente. Por ejemplo: Hace una escena de celos. Despide del empleo. Propone un divorcio. Realiza un interrogatorio policial acusando a B de robo. Acosa sexualmente. Reclama afecto, etc. Utiliza para ello la alquimia de combinar su real experiencia de vida con los elementos que su imaginación le provea durante el desarrollo del trabajo.
El sujeto B tiene como punto de partida una actitud determinada por un elemento sensorial o emocional. Por ejemplo: Le pica el cuerpo. Tiene mucho sueño. Ha bebido demasiado. Tiene ganas de orinar. Le duele la cabeza, etc. El sujeto B tiene como regla dar por ciertas las circunstancias que el sujeto A le proporciona. Cual es la relación entre ambos. Que detonó la crisis. Cuales fueron los hechos previos, etc. Lo que no significa que acepte el punto de vista del sujeto A. Puede diferir en ello justificándose. Dando su versión del asunto, etc. Ambos, profundamente conectados irán creando la historia que en el punto de partida no existe. Utilizando, como ya dije, sucesos emotivos propios pero poniéndolos al servicio de la situación. La lógica de la creación momento a momento es de una gran riqueza. Y permite observar en detalle donde están las falencias expresivas de cada uno y cuales son sus puntos fuertes. Es importante que no haya acuerdos previos. La sorpresa será entonces una gran ayuda para la comprensión de que significa “Adaptarse y trabajar para el otro”. Esta tarea es útil solo para el entrenamiento. Pero puede ser empleada por principiantes o por actores profesionales, ya que las dificultades que entraña el realizarla, son un obstáculo importante que cada uno puede aprovechar desde su nivel de conocimiento. Beatriz Mátar-


1.4.01

TRANSFORMACIONES
Tomemos los ojos como la brújula del cuerpo. Comencemos por caminar relajados, como si un hilo invisible nos sostuviera desde el centro de la cabeza, manteniendo la columna erguida, los brazos a los costados del cuerpo y tomando sensación de las plantas de los pies en el contacto con el piso. Dirijamos la mirada hacia abajo y permitamos que el cuerpo se adapte a ello modificando la postura con relación a las sensaciones que se nos producen. Lentamente, atentos a cada cambio dejemos que cada articulación responda al cambio. La respiración alterará su ritmo normal y con ella los movimientos y los gestos. Sin adjetivar lo que sucede, dejémonos llevar hasta transformarnos en alguien diferente al que permitiremos pensar y expresarse por sí mismo sin que la mente interfiera preconcibiéndolo. Continuemos caminando ahora desde ese personaje que aparece. Observemos los pensamientos y los estados emocionales que devienen de la nueva actitud. Cuando hayamos captado en detalle la conducta, volvamos a la postura inicial. Repitamos el ejercicio mirando ahora de costado. Como si escudriñáramos el espacio. Nuevamente dejemos que se opere la transformación e indaguemos en ella. Experimentemos con distintas formas de mirar. Desenfocando la mirada. Fijándola en el frente. Entornando los párpados, etc. Elijamos aquel personaje de los que aparecieron durante la tarea que nos resulte más atractivo. Llevemos el comportamiento a fondo. Permitámosle ahora hablar y expresarse. Seleccionemos su vestuario, manera de peinarse, acciones reiterativas propias del carácter, modismos, etc. Relacionémoslo con otras personas estudiando sus reacciones y respuestas. Recordemos que siempre debe tratarse de armar construcciones sutiles, que puedan llevarse a la calle sin llamar la atención. Juguemos generando distintas situaciones en las que ponerlo a prueba. Haciendo compras, viajando, etc. El alerta interno debe ser constante, pues la eficacia de la experiencia reside en poder convocarla cuando lo decidamos. El control sobre nosotros mismos debe ser exhaustivo pero carente de exigencia. Simplemente dejar que suceda sin distraernos de nuestro propósito. Ser otros como quién se cambia de traje. Con un observador interior que se encargue de recabar toda la información posible.


31.3.01

TRANSFORMACIONES
Tomemos los ojos como la brújula del cuerpo. Comencemos por caminar relajados, como si un hilo invisible nos sostuviera desde el centro de la cabeza, manteniendo la columna erguida, los brazos a los costados del cuerpo y tomando sensación de las plantas de los pies en el contacto con el piso. Dirijamos la mirada hacia abajo y permitamos que el cuerpo se adapte a ello modificando la postura con relación a las sensaciones que se nos producen. Lentamente, atentos a cada cambio dejemos que cada articulación responda al cambio. La respiración alterará su ritmo normal y con ella los movimientos y los gestos. Sin adjetivar lo que sucede, dejémonos llevar hasta transformarnos en alguien diferente al que permitiremos pensar y expresarse por sí mismo sin que la mente interfiera preconcibiéndolo. Continuemos caminando ahora desde ese personaje que aparece. Observemos los pensamientos y los estados emocionales que devienen de la nueva actitud. Cuando hayamos captado en detalle la conducta, volvamos a la postura inicial. Repitamos el ejercicio mirando ahora de costado. Como si escudriñáramos el espacio. Nuevamente dejemos que se opere la transformación e indaguemos en ella. Experimentemos con distintas formas de mirar. Desenfocando la mirada. Fijándola en el frente. Entornando los párpados, etc. Elijamos aquel personaje de los que aparecieron durante la tarea que nos resulte más atractivo. Llevemos el comportamiento a fondo. Permitámosle ahora hablar y expresarse. Seleccionemos su vestuario, manera de peinarse, acciones reiterativas propias del carácter, modismos, etc. Relacionémoslo con otras personas estudiando sus reacciones y respuestas. Recordemos que siempre debe tratarse de armar construcciones sutiles, que puedan llevarse a la calle sin llamar la atención. Juguemos generando distintas situaciones en las que ponerlo a prueba. Haciendo compras, viajando, etc. El alerta interno debe ser constante, pues la eficacia de la experiencia reside en poder convocarla cuando lo decidamos. El control sobre nosotros mismos debe ser exhaustivo pero carente de exigencia. Simplemente dejar que suceda sin distraernos de nuestro propósito. Ser otros como quién se cambia de traje. Con un observador interior que se encargue de recabar toda la información posible.


25.3.01
No sabemos como era el teatro en la época de los Griegos. Tenemos algunos datos que revelan que los actores estaban sobre inmensos coturnos, con máscaras que amplificaban el sonido, que apenas podían moverse por el peso y que sin embargo recurrían a recuerdos emocionales reales para entrar en la situación. Imaginamos que debían tener una técnica extraordinaria, para poder recitar esos largos parlamentos manteniendo un estado límite que iba mucho más allá de los dolores cotidianos. Sabemos que el público se identificaba con los personajes y que ello les producía una enorme descarga a la que llamaron catarsis. Por la enorme cantidad de espectadores y el tamaño del espacio en el que realizaban las representaciones la expresión debía multiplicarse adquiriendo dimensiones no frecuentadas por el actor de nuestra época. Para ampliar nuestro registro, nada mejor que proponerse entonces tomar uno de los monólogos de la “Electra” de Sófocles y realizar el siguiente ejercicio:
A) Memorizar el texto separando las ideas y señalando los lugares que servirán como puentes, para en ellos hacer pequeñas retomas de aire.
B) Con los ojos cerrados y de pie, las piernas ligeramente flexionadas de modo que podamos con facilidad trasladar el peso sin detenciones, tomar sensación del cuerpo relajándolo hasta que experimentemos la sensación de la energía fluyendo sin obstáculos.
C) Abrir los ojos y llevar la mirada a una distancia de 50 metros, atravesando los muros si estamos en un lugar cerrado.
D) Imaginar que nuestro cuerpo desprende una luz potente que se proyecta a la misma distancia que abarcamos con la vista.
E) Conectarnos mediante la memoria emotiva con una situación emocional potente que nos permita acceder al estado que necesitamos
F) Lanzar la voz en esa dirección tratando de crear las palabras, permitiendo que los gestos nazcan desde nuestro centro hacia la lejanía.
G) Repetir el monólogo en sin fin, intentando que nuestro instrumento responda a la presión que le imponemos sin tensionarnos, manteniendo un alerta permanente.
H) Olvidarnos de resolver los problemas que el ejercicio nos presenta utilizándolo solo como un medio de trascender nuestras limitaciones. Beatriz Mátar-


18.3.01
“No existe la verdad en Arte. Tampoco existe la vanguardia. Solo hay buenos y malos pintores.”
PABLO PICASSO
“No debemos ser demasiado modernos. Podemos tornarnos demasiado antiguos, demasiado pronto”
OSCAR WILDE
Ambas afirmaciones además de pertenecer a dos grandes artistas, convalidan el hecho de que la búsqueda en dirección a la originalidad y el sentido moralista de ser “Verdadero” solo genera confusión y superficialidad. “Organicidad” no es sinónimo de “verdad”. Mientras que la primera apunta a un desarrollo vital concreto, la segunda, ata a un concepto abstracto que no es aplicable a lo creativo. Así como en la metáfora bíblica de la creación del mundo, Dios pone orden en al caos, el artista rescata el magma de sus emociones e impulsos provenientes de su experiencia vivida y de su potente imaginación, y los transmuta en obra. El punto de partida puede ser diminuto. Pero alrededor de él se teje un universo sujeto a una lógica propia. Una lógica que no depende de verdad alguna. Sino, de la combinación alquímica entre el universo interno y la capacidad técnica de “Organizarlo”. Por ello no existe el término “Natural “ en actuación. Ya que el arte no proviene de la naturaleza. No se parece a nada de lo ya existente. Surge nuevo cuando el impulso es genuino. Cuando nace de una impresión sensorial o emotiva, que provoca una reacción que se alimenta a su vez de una nueva impresión. El gesto creador no es “Natural”. Ya que no responde a un fenómeno espontáneo. El actor decide. No es decidido. Luego obra en contra de la “naturaleza”, ya que se rebela contra el acto mecánico para tornarlo un acto “Elegido”. El valor pues está en la capacidad y el coraje de elegir. La elección depende de la velocidad de respuesta. El tiempo en la actuación no es lineal. Ya se acelera de tal forma que nos sentimos inmersos en un torrente casi indomable, o se ralenta hasta que nos parece que todo movimiento ha cesado. Hay que habitar ese espacio y ese tiempo que la escena propone, centrados en la atención. No hay detalle de lo que nos rodea que sea superfluo. Todo contribuye a la mágica tarea de generar vida, donde solo hay vacío. BEATRIZ MÁTAR


“No existe la verdad en Arte. Tampoco existe la vanguardia. Solo hay buenos y malos pintores.”
PABLO PICASSO
“No debemos ser demasiado modernos. Podemos tornarnos demasiado antiguos, demasiado pronto”
OSCAR WILDE
Ambas afirmaciones además de pertenecer a dos grandes artistas, convalidan el hecho de que la búsqueda en dirección a la originalidad y el sentido moralista de ser “Verdadero” solo genera confusión y superficialidad. “Organicidad” no es sinónimo de “verdad”. Mientras que la primera apunta a un desarrollo vital concreto, la segunda, ata a un concepto abstracto que no es aplicable a lo creativo. Así como en la metáfora bíblica de la creación del mundo, Dios pone orden en al caos, el artista rescata el magma de sus emociones e impulsos provenientes de su experiencia vivida y de su potente imaginación, y los transmuta en obra. El punto de partida puede ser diminuto. Pero alrededor de él se teje un universo sujeto a una lógica propia. Una lógica que no depende de verdad alguna. Sino, de la combinación alquímica entre el universo interno y la capacidad técnica de “Organizarlo”. Por ello no existe el término “Natural “ en actuación. Ya que el arte no proviene de la naturaleza. No se parece a nada de lo ya existente. Surge nuevo cuando el impulso es genuino. Cuando nace de una impresión sensorial o emotiva, que provoca una reacción que se alimenta a su vez de una nueva impresión. El gesto creador no es “Natural”. Ya que no responde a un fenómeno espontáneo. El actor decide. No es decidido. Luego obra en contra de la “naturaleza”, ya que se rebela contra el acto mecánico para tornarlo un acto “Elegido”. El valor pues está en la capacidad y el coraje de elegir. La elección depende de la velocidad de respuesta. El tiempo en la actuación no es lineal. Ya se acelera de tal forma que nos sentimos inmersos en un torrente casi indomable, o se ralenta hasta que nos parece que todo movimiento ha cesado. Hay que habitar ese espacio y ese tiempo que la escena propone, centrados en la atención. No hay detalle de lo que nos rodea que sea superfluo. Todo contribuye a la mágica tarea de generar vida, donde solo hay vacío. BEATRIZ MÁTAR


“No existe la verdad en Arte. Tampoco existe la vanguardia. Solo hay buenos y malos pintores.”
PABLO PICASSO
“No debemos ser demasiado modernos. Podemos tornarnos demasiado antiguos, demasiado pronto”
OSCAR WILDE
Ambas afirmaciones además de pertenecer a dos grandes artistas, convalidan el hecho de que la búsqueda en dirección a la originalidad y el sentido moralista de ser “Verdadero” solo genera confusión y superficialidad. “Organicidad” no es sinónimo de “verdad”. Mientras que la primera apunta a un desarrollo vital concreto, la segunda, ata a un concepto abstracto que no es aplicable a lo creativo. Así como en la metáfora bíblica de la creación del mundo, Dios pone orden en al caos, el artista rescata el magma de sus emociones e impulsos provenientes de su experiencia vivida y de su potente imaginación, y los transmuta en obra. El punto de partida puede ser diminuto. Pero alrededor de él se teje un universo sujeto a una lógica propia. Una lógica que no depende de verdad alguna. Sino, de la combinación alquímica entre el universo interno y la capacidad técnica de “Organizarlo”. Por ello no existe el término “Natural “ en actuación. Ya que el arte no proviene de la naturaleza. No se parece a nada de lo ya existente. Surge nuevo cuando el impulso es genuino. Cuando nace de una impresión sensorial o emotiva, que provoca una reacción que se alimenta a su vez de una nueva impresión. El gesto creador no es “Natural”. Ya que no responde a un fenómeno espontáneo. El actor decide. No es decidido. Luego obra en contra de la “naturaleza”, ya que se rebela contra el acto mecánico para tornarlo un acto “Elegido”. El valor pues está en la capacidad y el coraje de elegir. La elección depende de la velocidad de respuesta. El tiempo en la actuación no es lineal. Ya se acelera de tal forma que nos sentimos inmersos en un torrente casi indomable, o se ralenta hasta que nos parece que todo movimiento ha cesado. Hay que habitar ese espacio y ese tiempo que la escena propone, centrados en la atención. No hay detalle de lo que nos rodea que sea superfluo. Todo contribuye a la mágica tarea de generar vida, donde solo hay vacío. BEATRIZ MÁTAR


16.3.01
El trabajo de identificación con animales, proviene de los chamanes Aztecas, Toltecas y Oxatecas. Ellos lo realizan desde el principio de los tiempos con el fin de transmutarse en otras energías y vivir otras vidas. Ellos de manera metafórica y abstracta o quizá de manera concreta y real, logran “Ser” el animal. Y vivir por un rato su existencia. Para un artista, es una herramienta poderosa y convocante. Por lo tanto, después de haber hecho yo misma la experiencia los invito a practicarla, consciente de que es muy valiosa.
Relajarse profundamente en posición acostada con los brazos a los lados. Visualizar un animal. Es preferible comenzar con un felino grande. Proponerse sin mover el cuerpo, ir transformándose en el animal. Sintiendo como la energía de la imagen nos penetra. Imaginar que nos vamos transformando en él. Experimentar en detalle como cada parte va respondiendo. Las manos tienen otro peso. Las articulaciones otra flexibilidad. La respiración se modifica sin que influyamos en ello. La nariz es un hocico y la mandíbula, fauces. Cuando hemos incorporado al animal, favoreciendo la transformación, muy lentamente nos vamos incorporando hasta ponernos de pie sin forzar la columna. Conservamos la impronta del animal. Su mirada. Su vitalidad. Vamos movilizándonos por el espacio sin perder las características esenciales. Luego probamos a accionar como el “humano” felino. Luego incorporamos un texto y vemos como habla, como se expresa este personaje que partió de un animal para transmutarse en un personaje. Podemos interrelacionarnos con otros y observar que reacciones provocamos y como recibimos las impresiones que el otro nos produce. Cuales son nuestras respuestas a ello. El ejercicio, además de entrenar, es muy adecuado para componer un personaje. Beatriz Mátar


10.3.01
La palabra fluir, fluyendo, fluyamos, ha sufrido el deterioro propio de un vocabulario light, que quiere significar con ella, un dejarse ir en la vida, como si eso fuera sencillo y pudiera conseguirse por simple proposición. En Arte, fluir significa pasar de un momento a otro mediante un puente, no provocado por el intelecto, sino producto del agotar una instancia e iniciar otra, tan sutilmente, como la noche sucede al día, intercedida por el alba. O como las olas del mar crecen hasta estallar y desmayarse dulces en la orilla. Fluir para un actor significa llegar al punto máximo del clímax y asociar después. No es la mente la protagonista de este suceso. Al menos no la mente habitual con la que resolvemos los problemas intelectuales. Sí, la mente que se nutre de los sentidos y las emociones. Trabajemos en un permanente ir desde dentro hacia fuera, aprovechando los más sutiles sentimientos para cruzar desde un camino que se agota, hacia una instancia nueva.
El cuerpo puede ayudarme al principio voluntariamente. Yendo de una actitud corporal a la otra dejando que un punto de apoyo sustituya al otro y desde allí, luego de una pequeña pausa en la que observo las modificaciones que el cambio me ha producido, reiniciar la escena. Tomo los estímulos para el fluir, del actor que me acompaña en la tarea. Pero también intento provocarlos. Sin esfuerzo. Solo dejando que mi imaginación, aliada a mi sentir, me acompañe. Me veo como una forma energética que va, como las figuras de un caleidoscopio, armándose y desarmándose. Nunca cierro o defino la expresión. No la interrumpo. La elijo y la suelto. Así, en lugar de una actuación esquemática y preconcebida, tendré a mi alcance la frescura y el desafío de lo que siempre es nuevo.
Beatriz Mátar


9.3.01
Los cuentos de hadas de Andersen y de Perrault, tomados seguramente de antiguas leyendas, escondían secretas enseñanzas. La búsqueda de los tesoros escondidos, aludía metafóricamente, a las riquezas que guardamos en nuestro interior. De ellas se nutre el imaginario del artista. Y del mismo modo que el protagonista del cuento, recorría angostos senderos y corría tremendos peligros con tal de descubrir el oro y las joyas enterradas en lugares secretos, viajamos hacia adentro, para buscar en los escondites de la memoria, aquellas situaciones vividas en la infancia, en que los sentimientos y las pasiones no estaban aún reprimidas por la educación y los prejuicios, para reencontrarlas y mediante la alquimia de la creación, generar el mundo que necesitamos. Por lo tanto, les propongo un ejercicio para vivir esta aventura.
A) Tomar una situación precisa de la infancia, anterior a los siete años en que hayan intervenido además de nosotros, una o dos personas más que sean significativas en nuestra historia de vida.
B) Visualizarla como una película que contenga no solo imágenes visuales, si no también olores, sabores, sonidos, voces y cosas que puedan reconocerse por el tacto.
C) Seleccionar los momentos más intensos del recuerdo.
D) Indagar en ellos hasta que sean claros y precisos. Lo que la memoria no logra recuperar, la imaginación lo suplanta. No debemos luchar contra ella.
E) A solas en un espacio amplio, con los ojos cerrados, recuperar sensorialmente el espacio en el que transcurre el recuerdo.
F) Recuperar objetos que nos llamen la atención. Imitar los sonidos que escuchamos.
G) Corporizar cada uno de los personajes que participaron en la anécdota. Imitar sus palabras y el tono en que fueron pronunciadas. Observar que emociones recorren nuestro interior.
H) Elegir el personaje que más nos atraiga. Y desde ese personaje, revivir en acción la situación. Luego cambiar de personaje y volver a revivir la situación desde un nuevo punto de vista.
I) Modificar la situación a nuestro gusto. Variando la situación hasta crear una que nos interese más.
J) Crear una pequeña escena con un texto escrito que devenga de la situación última. Trabajarla con otros actores, adjudicándonos el personaje que más nos exprese.
La técnica es útil para resolver también una escena de autor con la que tengamos dificultades. Para ello, debe recurrirse a un recuerdo que contenga similitudes emocionales con la misma.
Beatriz Mátar


7.3.01
Actuar, siempre está referido al vínculo con el otro. Crear una realidad para el compañero de escena, es crearla para sí mismo y para el espectador. Sorprender y estimular al compañero de escena, es sorprendernos y estimularnos a nosotros mismos. La tendencia básica, es la de intentar “Hacer” la escena o la situación. En lugar de “Convencer” al compañero y de que él me convenza a mí. Entre ambos generaremos entonces un universo rico en estímulos y respuestas. Las acciones físicas, las acciones internas propias de la situación, el texto y las palabras que pronuncio cobran vida porque están dirigidas al compañero. El objetivo, que dispara el conflicto sobre el cual se teje el argumento de la pieza, está dirigido al compañero. Por lo tanto, lo básico para un buen funcionamiento, reside en:
Mirar y ver. Sentir y tocar. Oír y escuchar.
Percibir en síntesis, con toda mi atención puesta en el otro, las impresiones que de él recibo y las que le envío en consecuencia. En ese intercambio se produce el fluir. En eso consiste el crear “Momento a momento”. Beatriz Mátar


2.3.01
Hay determinados ejercicios de actuación, que han adquirido un carácter mítico. Cada vez que he dado una conferencia, en el coloquio final, el público pregunta por la famosa “Memoria Emotiva”, como si en ella estuviera contenido, el secreto del talento. Lo mismo sucede con el “Momento Privado”. No se puede negar que son herramientas eficaces para la tarea. Pero en general están mal aplicadas y peor transmitidas. ¿Cuál es la función de la memoria emotiva?. Generar un estado emocional potente, que permita el llanto cuando lo necesitamos. ¿Cuál es la función del momento privado?. Adquirir el hábito y la concentración necesaria para poder reproducir la soledad en público. ¿Son imprescindibles?. Diría que es necesario conocerlos y practicarlos. Pero que el artista tiene sus mecanismos producto de su experiencia de vida y de su naturaleza. Y que con ellos podrá conseguir el material que necesita. Claro que para esto es fundamental, el conocerse a sí mismo. Saber cuales son sus posibilidades, cómo es su funcionamiento y donde abrevar los estímulos que le requiere cada personaje. Siempre que se habla de “Momento Privado”, la gente piensa en defecar o en masturbarse. Cuando en realidad, la mayoría de las acciones que realizamos en la vida cotidiana sin ser observados, se modificarían de estar alguien presente. Uno no come a solas del mismo modo que acompañado. No se maquilla, se baña, o escribe una carta a solas como acompañado. Del mismo modo, cuando se habla de “Memoria Emotiva”, se supone que debemos apelar a grandes tragedias. Circunstancias aparentemente pequeñas como la pérdida de un objeto valorado puede llevarnos a las lágrimas.
No existen recetas para algo tan inasible como el arte. Pero es conveniente conocer las técnicas que están a nuestro alcance, sin sacralizarlas. Y sobre todo, practicarlas cuando se han comprendido claramente. No se trata de descontrolarse y destrozar el decorado para exhibir temperamento. Sentir no significa perder la noción de que esos sentimientos se transmutan y refinan, para ponerlos al servicio de nuestro trabajo. Algunos Maestros, proponen ejercicios sensacionalistas, que provocan verdaderas catarsis en el alumno. Es obviamente muy impresionante ver a alguien, desnudarse física o emotivamente en el escenario. Pero me pregunto ¿Conseguirá después aplicarlo en función de un texto cuando la explosión provocada haya pasado?. Los muros de contención deben horadarse con delicadeza. Las defensas están allí por alguna razón. No se puede obrar sobre el alma de un actor, como si se tratara de una cosa con la que se puede experimentar sin saber cuales son los resultados. La práctica sistemática es lo válido. No existen los milagros repentinos. Por novedosa o exótica que resulte la propuesta.Beatriz Mátar


1.3.01
Hay una canción en la comedia musical “Chorus Line”, en la que la protagonista habla de una errónea técnica de aprendizaje. Cuenta que va a un estudio y le maestra les indica como ejercicio: -Sé una silla- o –Sé un árbol-. Y que la mayoría de los alumnos dice sentir que lo es. Fingen o se sugestionan, es lo mismo. Cómo ella es sincera y tiene real interés por aprender, confiesa no sentir nada. Entonces la maestra le dice “No siente las emociones. Nunca será una actriz”. Errores como éste se cometen a diario. Lindan casi en el ridículo, y sin embargo, dañan a muchos jóvenes con real disposición. Recuerdo a un profesor, no hace mucho, que le indicó a la chica que hacía Laura en “El zoológico de cristal”, que lamiera los animalitos de vidrio que usaba como utilería con el fin de conectarse con la situación. Un artista, busca el material que necesita para gestar el mundo imaginario de la escena. Lo primordial entonces, es despertar en él la capacidad de investigar. Entrenarse sensorialmente con objetos reales que le despierten interés. En general, es más sencillo si el objeto me provoca, ya sea por su sabor, su olor, o por el goce de tocarlo. Llegar a redescubrirlos. Como el niño que por primera vez ve el mar o toca el agua. La manera en que dirá la palabra “Agua”, será nueva. Por lo tanto, ese niño, está creando el agua. Entrenarse emocionalmente, significa indagar sobre las mismas sin temor. Observar que me producen y como funcionan. Y como puedo apelar a ellas mas fácilmente. Cuales son las más poderosas. Curiosamente, no siempre son las más trágicas. A veces, los pequeños sucesos cotidianos, detonan en nosotros una gama inesperada de sentimientos potentes. Tesoro invalorable para la creación- Beatriz Mátar


Hay una canción en la comedia musical “Chorus Line”, en la que la protagonista habla de una errónea técnica de aprendizaje. Cuenta que va a un estudio y le maestra les indica como ejercicio: -Sé una silla- o –Sé un árbol-. Y que la mayoría de los alumnos dice sentir que lo es. Fingen o se sugestionan, es lo mismo. Cómo ella es sincera y tiene real interés por aprender, confiesa no sentir nada. Entonces la maestra le dice “No siente las emociones. Nunca será una actriz”. Errores como éste se cometen a diario. Lindan casi en el ridículo, y sin embargo, dañan a muchos jóvenes con real disposición. Recuerdo a un profesor, no hace mucho, que le indicó a la chica que hacía Laura en “El zoológico de cristal”, que lamiera los animalitos de vidrio que usaba como utilería con el fin de conectarse con la situación. Un artista, busca el material que necesita para gestar el mundo imaginario de la escena. Lo primordial entonces, es despertar en él la capacidad de investigar. Entrenarse sensorialmente con objetos reales que le despierten interés. En general, es más sencillo si el objeto me provoca, ya sea por su sabor, su olor, o por el goce de tocarlo. Llegar a redescubrirlos. Como el niño que por primera vez ve el mar o toca el agua. La manera en que dirá la palabra “Agua”, será nueva. Por lo tanto, ese niño, está creando el agua. Entrenarse emocionalmente, significa indagar sobre las mismas sin temor. Observar que me producen y como funcionan. Y como puedo apelar a ellas mas fácilmente. Cuales son las más poderosas. Curiosamente, no siempre son las más trágicas. A veces, los pequeños sucesos cotidianos, detonan en nosotros una gama inesperada de sentimientos potentes. Tesoro invalorable para la creación- Beatriz Mátar


28.2.01
Dice André Malraux en su obra “Las Voces del silencio”, “La obra maestra de un artista no es el punto máximo de un estilo, sino el mayor grado de despojamiento del artista sobre sí mismo”. Hay dos conocidos relatos orientales que ilustran claramente esta definición y las dificultades del aprendizaje artístico. Y como ello entraña una nueva comprensión y una actitud de apertura y entrega.
“Un hombre va a visitar a un gran lama que vive solitario en lo alto de la montaña. “Maestro” le dice “Quiero aprender. El Maestro le pregunta si antes no quiere tomar una taza de té. El hombre accede. El Maestro pone una taza frente al hombre y comienza a echar el té de la tetera dentro de ella. El té cae y cae sobre la taza y comienza a rebalsar, se desborda, moja la bandeja, la mesa, etc. El hombre sorprendido dice: “Maestro está volcando el té fuera de la taza”. El Maestro le responde “Así está tu mente. Llena de ideas y preconceptos. Hasta que no la vacíes, nada que valga la pena podrá entrar en ella.”
“Un joven, enterado que en un paraje lejano vive un Maestro del arte de la espada, lo visita con el fin de que lo tome como aprendiz. El Maestro accede. Inmediatamente le ordena que barra la cabaña. Luego que haga la comida. Más tarde que alimente a los animales. El joven se va a dormir agotado, preguntándose que tiene que ver todo eso con lo que quiere aprender. Al amanecer, el Maestro lo despierta le entrega un balde de madera y lo manda a buscar agua al río. El joven obedece de mala gana. Cuando está en el río llenando el balde, siente un golpe fuerte en la espalda. Se da vuelta sorprendido y se encuentra con el maestro que sable en mano, se aleja sin decir una palabra. Día tras día se repite la misma rutina. Limpieza, cocina, cuidado de las cabras y el burro, agua en el río, golpe en la espalda.
Transcurridos unos meses, el joven, dolorido y exhausto está por renunciar y regresar a su casa. Una mañana, baja al río con el balde, con todos sus sentidos alerta. En el momento que el maestro, con pasos tan sutiles que resultan casi inaudibles se acerca para golpearlo, el joven gira y sujeta el sable impidiendo el golpe. El Maestro entonces, hace una inclinación y entregándole el sable al discípulo le dice: “Ahora estás listo para aprender el arte que domino”
Beatriz Mátar


Dice André Malraux en su obra “Las Voces del silencio”, “La obra maestra de un artista no es el punto máximo de un estilo, sino el mayor grado de despojamiento del artista sobre sí mismo”. Hay dos conocidos relatos orientales que ilustran claramente esta definición y las dificultades del aprendizaje artístico. Y como ello entraña una nueva comprensión y una actitud de apertura y entrega.
“Un hombre va a visitar a un gran lama que vive solitario en lo alto de la montaña. “Maestro” le dice “Quiero aprender. El Maestro le pregunta si antes no quiere tomar una taza de té. El hombre accede. El Maestro pone una taza frente al hombre y comienza a echar el té de la tetera dentro de ella. El té cae y cae sobre la taza y comienza a rebalsar, se desborda, moja la bandeja, la mesa, etc. El hombre sorprendido dice: “Maestro está volcando el té fuera de la taza”. El Maestro le responde “Así está tu mente. Llena de ideas y preconceptos. Hasta que no la vacíes, nada que valga la pena podrá entrar en ella.”
“Un joven, enterado que en un paraje lejano vive un Maestro del arte de la espada, lo visita con el fin de que lo tome como aprendiz. El Maestro accede. Inmediatamente le ordena que barra la cabaña. Luego que haga la comida. Más tarde que alimente a los animales. El joven se va a dormir agotado, preguntándose que tiene que ver todo eso con lo que quiere aprender. Al amanecer, el Maestro lo despierta le entrega un balde de madera y lo manda a buscar agua al río. El joven obedece de mala gana. Cuando está en el río llenando el balde, siente un golpe fuerte en la espalda. Se da vuelta sorprendido y se encuentra con el maestro que sable en mano, se aleja sin decir una palabra. Día tras día se repite la misma rutina. Limpieza, cocina, cuidado de las cabras y el burro, agua en el río, golpe en la espalda.
Transcurridos unos meses, el joven, dolorido y exhausto está por renunciar y regresar a su casa. Una mañana, baja al río con el balde, con todos sus sentidos alerta. En el momento que el maestro, con pasos tan sutiles que resultan casi inaudibles se acerca para golpearlo, el joven gira y sujeta el sable impidiendo el golpe. El Maestro entonces, hace una inclinación y entregándole el sable al discípulo le dice: “Ahora estás listo para aprender el arte que domino”
Beatriz Mátar


25.2.01
Desde el principio de los tiempos el hombre adoptó como ritual, la representación de determinados hechos con el fin de convocarlos, exorcisarlos o simplemente reproducirlos para mantener la tradición entre su pueblo. Dichos rituales estaban vinculados con la concepción de algo más elevado que nos protegía y guiaba y al cual había que rendir homenaje. La actitud con que dichas ceremonias transcurrían era la de una total entrega. No existían las distracciones, las bromas vulgares ni el espontaneísmo. En general el actor, entraba en un trance hipnótico. Se desprendía de su conducta cotidiana y se transformaba en el animal, el Dios o el personaje que le tocaba en el drama. Entendiendo el término drama, como acción. Los Griegos, aún subidos sobre enormes coturnos, máscaras amplificadoras de sonido y ropajes pesadísimos que le impedían cualquier movimiento y que ocultaban sus gestos, utilizaban elementos que los motivaran emocionalmente. Es conocida la historia de un famoso actor que para personificar a la Electra de Sófocles y otorgarle el perfil trágico que la caracteriza (Las mujeres no, participaban en esa época en las obras. Los personajes femeninos eran representados por hombres) llevaba al teatro la urna con las cenizas de su hija muerta. Es notoria la actitud de los artistas del Kabuki, su íntegra atención al compañero que hace su parte. Si tantos grandes artistas hoy día manifiestan que para componer sus trabajos, se apartan de las distracciones para sumergirse en todo aquello que alimente la construcción del carácter, si por mediocre que sea el medio en que nos toca desarrollar nuestra labor no nos dejamos ganar por el ambiente de dispersión que algunos consideran propio de nuestro oficio, si amamos de verdad lo que hacemos y nuestra intención no es la de engrosar nuestra ya notoria vanidad, podemos afirmar que somos artistas y que como tales damos al público lo más noble de nuestra naturaleza. Creo firmemente que el talento es un don recibido y por tanto debe ser dado a los otros con generosidad, respeto y alegría. Es difícil proponer esta conducta en una sociedad que desprecia los valores importantes y propone un modelo superficial, más interesado en los resultados que en el apasionante camino de la búsqueda. Pero como me dijo una vez el Maestro Doctor Shuji Murata: -Seamos como pequeños faros que iluminan a los que están perdidos en la oscuridad.-
BEATRIZ MÁTAR


23.2.01
¿Qué significa en términos actorales adaptarse y porqué es considerado un punto fundamental en nuestro oficio?. Me hago esta pregunta, porque existe mucha confusión acerca de este tema. Ya que nuestra libertad como artistas se ve acotada por el personaje, el texto del autor, la dirección, etc. ¿Cómo mantener viva una relación cuyas pautas, desarrollo y devenir están ya determinadas?. Muchos confunden la premisa de la conexión, con hacer lo que les surge en el momento, sea o no adecuado para lo que se supone es la “lógica” de la situación. Otros repiten incansables las mismas actitudes que una vez estuvieron vivas y que ahora solo son imitaciones inertes. ¿Están las pautas de funcionamiento ligadas a algún estilo?. ¿Son parte de la corriente naturalista o realista?. La respuesta es, no.
La creación tiene ciertas leyes. Algunas son misteriosas y desconocemos la razón por la cual nos son dadas. Pero otras están allí para que las conozcamos y las utilicemos a nuestro favor. La adaptación es una de ellas. Adaptación significa en nuestro lenguaje, disponibilidad sensorial y emocional hacia el compañero, el espacio y los accidentes naturales que devienen de la acción y que no pueden establecerse con anticipación. Adaptación quiere decir responder a la premisa-IMPRESIÓN-REACCION.
Por supuesto dentro de las circunstancias dadas. Ese es nuestro límite. ¿Qué necesitamos para acceder a ello?. Mirar y ver. Escuchar y oír. Tocar y sentir. Velocidad para la observación. Fluidez para permitir que los impulsos salgan en el momento preciso. Percepción. ¿Cómo se logra?. Comenzando por ejercitarla en la vida cotidiana. El entrenamiento de un artista y su trabajo, se convierten en su forma de vida. Advierto que no existen reglas. Y si existen, se derrumban afortunadamente, ante cada desafío. Platón, Aristóteles, Sartre, Buda, coincidían en afirmar que solo las preguntas son validas, las respuestas son solo temporarias. Sin embargo ejercitarse no trae certezas. Solo facilita la disponibilidad. BEATRIZ MATAR


21.2.01
CREANDO UN ESPACIO
Toma como referencia un espacio conocido. Por ejemplo tu habitación. Observa atentamente la distribución geográfica. El tamaño, la forma de las ventanas, la altura de los techos. El material de los pisos. Luego los muebles y los objetos que hay sobre ellos. No pierdas ni el menor detalle. Muévete dentro del cuarto sintiendo en tu cuerpo los límites que te impone. Observa los cuadros en las paredes y el color de las mismas. Registra las sensaciones y emociones que te produce la observación de cada elemento. Ve a un espacio vacío. Puede ser el escenario, un parque, un patio. Intenta recrear sensorialmente, activando tu memoria, el sitio real. Que tus ojos generen como una brújula, las dimensiones. Que tus movimientos recreen los obstáculos que te presentaba el mobiliario. Que tu tacto y olfato reproduzcan los olores y las texturas de las cosas en el orden en que fuiste descubriéndolas. Luego, imagina un espacio inexistente, con tanta precisión como recreaste tu habitación. Puede ser el interior de una catedral gótica o una playa junto al mar. Cuando lo hayas visualizado, ponlo en acción como lo hiciste con tu propia habitación. El truco no es creer que ese espacio existe. El truco es crearlo con los sentidos y con tu instrumento, hasta tornarlo posible.
Hazlo a solas y luego delante de otras personas. No intentes relatar la el sitio donde estás como lo haría un mimo. Simplemente juega a crearlo paso a paso. Muévete dentro de él creando una lógica ordenada. Imagina distintas acciones dentro de ese espacio que has generado y realízalas sin perder la atención. Las obras en las que participas, no transcurren en un escenario. Es necesario que transformes el escenario, en el universo que el autor imaginó para la acción. BEATRIZ MÁTAR


18.2.01
Deniro habla de un reportaje del “Hazlo ya”. Se refiere a no torturar tu mente y tu instrumento, con pensamientos o sentimientos forzados que te roban tiempo para la decisión. La preparación anterior a la creación lleva tiempo. Actuar, es un acto de arrojo. Y sabemos que uno no puede practicar el lanzarse desde un trampolín, tirándose de un banquito. Te propongo el siguiente ejercicio con el fin de adiestrar tu capacidad de lanzarte al abismo sin titubeos.
A) Elige un texto de autor que te resulte difícil por el lenguaje que emplea. Con preferencia un parlamento de un clásico.
B) Memorízalo sin tonos. Como si fuera la tabla de multiplicar.
C) Ve a una plaza o a un parque concurrido.
D) Calienta tu cuerpo y tu voz realizando movimientos circulares y vocalizando.
E) Evoca mientras trabajas tus músculos una circunstancia de tu vida en la que podrías haber hecho tuyas las palabras del autor.
F) Cuando el menor atisbo de emoción, sea cual fuere esta te invada, lanza al espacio el monólogo en sin fin. Terminas y recomienzas de nuevo. Exige tu caudal expresivo al máximo.
G) Si se acerca gente, no desvíes tu atención de la tarea. Pero prueba a dirigírselo.
Supera los sentimientos de pudor o de vanidad que te acometan restándoles importancia. Estás entrenando. Un atleta corre. Un actor, lo hace ya. Como dice Robert Deniro.
BEATRIZ MATAR


Deniro habla de un reportaje del “Hazlo ya”. Se refiere a no torturar tu mente y tu instrumento, con pensamientos o sentimientos forzados que te roban tiempo para la decisión. La preparación anterior a la creación lleva tiempo. Actuar, es un acto de arrojo. Y sabemos que uno no puede practicar el lanzarse desde un trampolín, tirándose de un banquito. Te propongo el siguiente ejercicio con el fin de adiestrar tu capacidad de lanzarte al abismo sin titubeos.
A) Elige un texto de autor que te resulte difícil por el lenguaje que emplea. Con preferencia un parlamento de un clásico.
B) Memorízalo sin tonos. Como si fuera la tabla de multiplicar.
C) Ve a una plaza o a un parque concurrido.
D) Calienta tu cuerpo y tu voz realizando movimientos circulares y vocalizando.
E) Evoca mientras trabajas tus músculos una circunstancia de tu vida en la que podrías haber hecho tuyas las palabras del autor.
F) Cuando el menor atisbo de emoción, sea cual fuere esta te invada, lanza al espacio el monólogo en sin fin. Terminas y recomienzas de nuevo. Exige tu caudal expresivo al máximo.
G) Si se acerca gente, no desvíes tu atención de la tarea. Pero prueba a dirigírselo.
Supera los sentimientos de pudor o de vanidad que te acometan restándoles importancia. Estás entrenando. Un atleta corre. Un actor, lo hace ya. Como dice Robert Deniro.
BEATRIZ MATAR


11.2.01

EL ABANICO DE LADY WINDERMERE

* La vida es demasiado importante siempre para hablar seriamente de
ella.
***
* Los hombres envejecen pero no mejoran jamás.
***
* Hoy en día es peligroso para un marido galantear a su mujer en
público.
Hace pensar siempre a la gente que le pega cuando están a solas.
***
* Las mujeres perversas le molestan a uno. Y las buenas le aburren.
Esta es
la única diferencia que hay entre ellas.
***
* Un hombre que moraliza es, generalmente, un hipócrita, y una mujer
que
moraliza es, invariablemente, fea.
***
* (las mujeres) quieren siempre que sea uno bueno. Y si es uno bueno,
entonces nos rehuyen y no se enamoran de nosotros. Les gusta
encontrarnos
irreparablemente malos y abandonarnos insípidamente buenos.
***
* ¿Cuánto tiempo podría yo amar a una mujer que no me quiera? ¡Oh, toda
mi
vida! ¡Pero es tan difícil encontrar a una de ésas!
***
* ¿Qué es un cínico? Un hombre que sabe el precio de todo e ignora el
valor
de nada.
***
* Un sentimental es un hombre que asigna un absoluto valor a todo y no
conoce el precio fijo de una sola cosa.
***

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO

* Más de la mitad de la cultura moderna depende de lo que no debería
leerse.
***
* Una actitud moral elevada es realmente muy poco ventajosa para la
salud y
la felicidad.
***
* Es completamente escandaloso el número de señoras en Londres que
flirtean
con sus maridos...¡es como lavar en público la ropa limpia!
***
* (hablan de alguien) ...es un hombre doctísimo. No ha escrito jamás un
solo libro; así es que puede figurarse lo mucho que sabe.
***
* Yo no soy partidaria de las relaciones largas. Dan ocasión a que los
novios descubran sus mutuos caracteres antes de casarse, lo cual no es
nunca aconsejable.
***
* Si no tarda Ud. demasiado la esperaré aquí toda la vida...
***
* Es una cosa terrible para un hombre descubrir que durante toda su
vida no
ha dicho más que la verdad...
***

UNA MUJER SIN IMPORTANCIA

* No es costumbre en Inglaterra que una muchacha se exprese con tanto
entusiasmo refiriéndose a cualquier persona del otro sexo. Las mujeres
inglesas ocultan sus sentimientos hasta después de casarse. Entonces
los
manifiestan.
***
* -- ¡Ah! El mundo ha sido hecho para los hombres y no para las
mujeres.
-- ¡Oh, no diga Ud. eso! Nuestra parte es incomparablemente mejor. Nos
están prohibidas muchísimas más cosas que a ellos.
***
* Es una cosa verdaderamente monstruosa el comportamiento de la gente
en
nuestros días, dedicándose a propalar contra el prójimo, y a espaldas
suyas, cosas que son absolutamente y completamente ciertas.
***
* (Refiriéndose a unos habanos) .....cuestan enormemente caros. Sólo
puedo
permitírmelos cuando tengo deudas.
***
* Las mujeres feas están siempre celosas de sus maridos. Las mujeres
bonitas no tienen nunca tiempo para ello. Se hallan siempre ocupadas en
estar celosas de los maridos de las demás.
***
* Las comidas de la sociedad en Londres son adorables: la gente
inteligente
no escucha nada y la gente estúpida no habla jamás.
***
* ¿La mujer perversa? ¡Oh! es esa clase de mujeres de las que no se
cansa
jamás un hombre.
***
* Cuando los hombres son buenos maridos, son atrozmente aburridos, y
cuando
no lo son, resultan de una vanidad abominable.
***
* (dice una mujer) Cuando éramos novios, me juró de rodillas que hasta
entonces no había amado a ninguna mujer en su vida. Yo era entonces muy
joven, y por eso comprenderá usted que no le crfeí. Desgraciadamente,
no
hice, sin embargo, pesquisa alguna para enterarme de ello hasta cuatro
o
cinco meses después de casarnos. Entonces descubrí que nlo que me había
dicho era copletamente cierto. Y ésa es una cosa que quita todo interés
a
un hombre.
***
* Los hombres quieren siempre ser el primer amor de una mujer. En ello
cifran toda su grosera vanidad. Nosotras, las mujeres, poseemos un
instinto
mucho más sutil de las cosas. Lo que nos agrada es ser la última novela
de
un hombre.
***
* Todas las mujeres acaban por ser como sus madres. Y en eso consiste
su
tragedia. No sucede eso con los hombres. Y en eso consiste la suya.
***
* Las mujeres buenas tienen una manera tan limitada de ver la vida, su
horizonte es tan estrecho, se interesan por cosas tan menudas...
***
* Un nudo de corbata bien hecho es el primer paso serio en la vida.
***
* Hable usted a toda mujer como si estuviera enamorado de ella y a todo
hombre como si le aburriera a usted, y al final de su primera temporada
tendrá usted fama de poseer el más perfecto tacto mundano.
***
* En nuestros días, para entrar en la alta sociedad hay que dar de
comer a
la gente, divertirla o escandalizarla. Eso es todo. Formar simplemente
parte de ella es insoportable. Estar excluido de ella es sencillamente
una
tragedia.
***
* (a las mujeres) no hay que intentar nunca comprenderlas. Las mujeres
son
cuadros. Los hombres, problemas. Si se empeña usted en saber lo que
piensa
realmente una mujer, cosa siempre peligrosa, dicho sea de paso, mírela
y no
la escuche.
***
* La historia de las mujeres es la historia de la peor forma de la
tiranía
que ha conocido el mundo. La tiranía ejercida por el débil sobre el
fuerte.
Es la única tiranía duradera.
***
* Los hombres se casan por cansancio. Las mujeres por curiosidad. Unos
y
otros quedan defraudados.
***
* La felicidad de un hombre casado depende de las mujeres con las que
no se
ha casado.
***
* (hablan de un espejo)
-- El mío se porta mejor. Nunca me dice la verdad.
-- En ese caso, está enamorado de usted.
***
* Los corazones viven por sus heridas. El placer puede petrificar un
corazón, la riqueza puede endurecerlo; pero el dolor... ¡oh, el dolor
no
puede destrozarlo!
***
* Los hombres conocen la vida demasiado prematuramente. Las mujeres ,
demasiado tarde. Esa es la diferencia entre hombres y mujeres.
***
* Los hijos empiezan por amar a los padres. Después los juzgan. Rara
vez,
si acaso, los perdonan.
***

UN MARIDO IDEAL

* Es muy peligroso escuchar. Escuchando se expone uno a que le
convenzan, y
quien se deja convencer con un argumento demuestra ser profundamente
irracional.
***
* Nuestros maridos no aprecian nunca nada de nosotras. Tenemos que
recurrir
para eso a otros hombres.
***
* En Inglaterra, cuando no se puede hablar de moral dos veces por
semana
ante un auditorio numeroso, plebeyo e inmoral, ha fracasado uno como
político serio.
***
* En la vida práctica, el éxito, el verdadero éxito, lleva consigo algo
que
se parece un poco a la falta de escrúpulos.
***
* La moralidad es, sencillamente, la actitud que adoptamos con las
personas
por las que sentimos una antipatía personal.
***
* En la vida conyugal el cariño llega cuando los esposos han acabado
por
odiarse ferozmente.
***
* ¿No es curioso que las mujeres con sentido común sean siempre feas?
***
* Cuando un hombre ha amado a una mujer hará todo por ella, todo menos
seguir amándola.
***
* A las mujeres no se las desarma nunca con una galantería. A los
hombres,
si. Esta es la diferencia entre ambos sexos.
***
* No hay más que una tragedia en la vida de una mujer, y es la
siguiente:
que su pasado es siempre su amante, y su porvenir es, invariablemente,
su
marido.
***
* Soy tan dichosa que estoy segura de no tener ya reputación.
***
* Los matrimonios sin amor son horribles. Pero hay todavía algo más
horrible que un matrimonio sin amor: un matrimonio en el que haya amor
sólo
de una parte, en el que haya fe sólo de una parte, en el que haya
abnegación sólo de una parte, un matrimonio en el que uno de los dos
corazones debe acabar destrozado.



9.2.01
Toma una situación sencilla en la que reconozcas que adoptas siempre una misma actitud. Por ejemplo, si cuando vas a comprar algo en un negocio, te impacientas. Y tratas mal al empleado si no es eficaz. O si al contrario, compras lo primero que te vendan para no resultar antipático. Recuerda que debe ser una situación sencilla que no te exponga, material o físicamente. Visualiza primero la situación hasta tener clara tu conducta. Observa tus gestos. Que le sucede a tu cuerpo. Que palabras dices y como las dices. Cuando lo hayas chequeado, elige una actitud opuesta a la habitual. Ensaya con cuidado cada detalle de esa nueva actitud. Pon atención a que sentimientos aparecen y como se modifica tu expresión. Ve al negocio y haz la experiencia desde esta nueva conducta. No dejes de registrar como reacciona el otro y que pasa por tu interior. Pruébalo varias veces. Luego pasa a una nueva situación. Te darás cuenta en la práctica, de que hay infinitas posibilidades de impresión y reacción. Que los límites son producto de falsas creencias sobre tu capacidad. Es necesario tomar de la vida misma el material que nos hace falta. Claro, es solo un primer paso. El arte precisa de una elaboración mucho mayor. Pero el autoconocimiento es una herramienta indispensable.

TALLER ACTORAL BEATRIZ MÁTAR

SEMINARIO DE VERANO 2001

IMAGEN-CREACION-CUERPO Y PALABRA

OBJETIVOS:

Dotar al actor de una conciencia objetiva que lo ayude a expresar con riqueza su
mundo imaginario, habitualmente presa de los preconceptos y los prejuicios con los que se maneja cotidianamente y que limitan su libertad creativa.

FUNDAMENTACIÓN:

Las deficiencias de la educación y las presiones de una vida cotidiana cada vez más difícil, dirigida únicamente a obtener resultados inmediatos, sin tener en cuenta el enorme tesoro que guardamos en nuestro interior y la importancia de contar con ello para obtener comportamientos flexibles y solucionen imaginativas a los problemas que se nos presentan, torna imprescindible recuperar lo desconocido que subyace bajo capas de tensión muscular y mental para traerlo a la superficie. Recuperaremos con ello energía y eficacia, no sólo en el complejo arte de la actuación, sino en todo cuanto hace a nuestro desarrollo personal.

PROGRAMA

IMPLEMENTACIÓN:

Cada clase es un módulo. En la misma se desarrolla un tema y se lo investiga exhaustivamente.

EJERCICIOS:

Flexibilidad. Relajación en Acción. Contacto.
El cuerpo y sus infinitas formas.
Creación de la imagen corporal.
El gesto creador.
Palabra y cuerpo. Dos mundos complementarios.
Improvisando sobre un esquema fijo.
Creando personajes a partir de actitudes y aspectos poco frecuentados.
Creando personajes recurriendo a la memoria emocional.
Texto, acción, personaje, actor. Ordenando la imaginación.
El goce de la entrega.

Las clases se realizarán en Liberarte. Corrientes 1555.
Comenzando el miércoles 24 de Enero de 19:30 a 21 hs.
Es imprescindible traer ropa apropiada para trabajo corporal.
Para informaciones e inscripción llamar al 15-4-140-0600




7.2.01

TALLER ACTORAL BEATRIZ MÁTAR

SEMINARIO DE VERANO 2001

IMAGEN-CREACION-CUERPO Y PALABRA

OBJETIVOS:

Dotar al actor de una conciencia objetiva que lo ayude a expresar con riqueza su
mundo imaginario, habitualmente presa de los preconceptos y los prejuicios con los que se maneja cotidianamente y que limitan su libertad creativa.

FUNDAMENTACIÓN:

Las deficiencias de la educación y las presiones de una vida cotidiana cada vez más difícil, dirigida únicamente a obtener resultados inmediatos, sin tener en cuenta el enorme tesoro que guardamos en nuestro interior y la importancia de contar con ello para obtener comportamientos flexibles y solucionen imaginativas a los problemas que se nos presentan, torna imprescindible recuperar lo desconocido que subyace bajo capas de tensión muscular y mental para traerlo a la superficie. Recuperaremos con ello energía y eficacia, no sólo en el complejo arte de la actuación, sino en todo cuanto hace a nuestro desarrollo personal.

PROGRAMA

IMPLEMENTACIÓN:

Cada clase es un módulo. En la misma se desarrolla un tema y se lo investiga exhaustivamente.

EJERCICIOS:

Flexibilidad. Relajación en Acción. Contacto.
El cuerpo y sus infinitas formas.
Creación de la imagen corporal.
El gesto creador.
Palabra y cuerpo. Dos mundos complementarios.
Improvisando sobre un esquema fijo.
Creando personajes a partir de actitudes y aspectos poco frecuentados.
Creando personajes recurriendo a la memoria emocional.
Texto, acción, personaje, actor. Ordenando la imaginación.
El goce de la entrega.

Las clases se realizarán en Liberarte. Corrientes 1555.
Comenzando el miércoles 24 de Enero de 19:30 a 21 hs.
Es imprescindible traer ropa apropiada para trabajo corporal.
Para informaciones e inscripción llamar al 15-4-140-0600-sigue abajo-lea el artículo nuevo



Cierre los ojos. Adopte una posición cómoda. Inicie un recorrido, relajándose profundamente desde la coronilla hasta las plantas de los pies. Deje que la respiración se calme sin interferir. Inicie una cuenta mental regresiva del cien al cero para descargar las tensiones residuales. Imagine que su cuerpo no es sólido. Siéntalo como una masa de arcilla que está a su disposición. Visualice la imagen de una persona por alguna razón le resulte interesante expresivamente y que conozca bien en una actitud determinada física y emocional. No tiene que ser necesariamente de su mismo sexo. Con suavidad y pequeños movimientos, intente adoptar la postura y reproducir con precisión los más mínimos gestos de esa persona. Cuando le parezca que ha conseguido su propósito, deténgase. Observe que clase de pensamientos y que estados emocionales se gestan en usted. Sin perder el nivel de atención, abra los ojos e intente realizar pequeños movimientos y acciones sin perder el carácter que ha conseguido crear. A medida que se sienta más seguro, camine, hable, escuchando atentamente cuales son las palabras que aparecen y los cambios en su voz y su discurso habitual. No intente hacerlo intelectualmente. Use todos sus sentidos en función de la observación. Cuando esté listo para sostenerlo por un período de tiempo más extenso, interelaciónese con otras personas desde ese personaje. Usted está entrenando su instrumento. Y a la vez, quebrando sus moldes repetitivos de reacción. Generando nuevos recursos como artista y como ser humano. Como ve, el arte puede ser un juego. Elaborado y refinado. Pero manteniendo el placer de jugar siempre vivo.


3.2.01
Le propongo un ejercicio que lo divertirá y le será útil para:
A) Crear un personaje.
B) Observarse a sí mismo y la reacción que provoca en los demás.
C) Para encontrar nuevas formas de conducta que yacen en usted y que desconoce.
Elija corporizar a alguien cuyo oficio, forma de vestirse y de accionar en la vida sea diferente al suyo. Infórmese a fondo sobre las circunstancias que rodean a su nuevo carácter.
Pruebe gestos, maneras de expresarse, lenguaje apropiado y acciones para el mismo. Seleccione el vestuario, el peinado, maquillaje si se trata de una mujer.
Debe resultar creíble, de modo que no llame la atención al sacarlo a la calle. Nadie debe enterarse de que está actuando. Vaya a un lugar público con ese personaje. Interactúe con los demás en pequeñas cosas. Haga compras. Dialogue con la vendedora. Vaya a un parque o a un café. Estudie que diferencias hay entre su manera habitual de relacionarse y como los otros la reciben y establezca diferencias.
Puede repetir la experiencia varias veces. Luego adoptar otra nueva personalidad. Investigue. Disfrute de salirse de la cárcel de los hábitos. Si trabaja en un grupo con otros actores, pueden hacer la experiencia saliendo de a dos a recorrer la ciudad. Usted está trabajando. No lo olvide. Manténgase atento. Lo que observe será un aporte para su autoconocimiento. BEATRIZ MÁTAR



Le propongo un ejercicio que lo divertirá y le será útil para:
A) Crear un personaje.
B) Observarse a sí mismo y la reacción que provoca en los demás.
C) Para encontrar nuevas formas de conducta que yacen en usted y que desconoce.
Elija corporizar a alguien cuyo oficio, forma de vestirse y de accionar en la vida sea diferente al suyo. Infórmese a fondo sobre las circunstancias que rodean a su nuevo carácter.
Pruebe gestos, maneras de expresarse, lenguaje apropiado y acciones para el mismo. Seleccione el vestuario, el peinado, maquillaje si se trata de una mujer.
Debe resultar creíble, de modo que no llame la atención al sacarlo a la calle. Nadie debe enterarse de que está actuando. Vaya a un lugar público con ese personaje. Interactúe con los demás en pequeñas cosas. Haga compras. Dialogue con la vendedora. Vaya a un parque o a un café. Estudie que diferencias hay entre su manera habitual de relacionarse y como los otros la reciben y establezca diferencias.
Puede repetir la experiencia varias veces. Luego adoptar otra nueva personalidad. Investigue. Disfrute de salirse de la cárcel de los hábitos. Si trabaja en un grupo con otros actores, pueden hacer la experiencia saliendo de a dos a recorrer la ciudad. Usted está trabajando. No lo olvide. Manténgase atento. Lo que observe será un aporte para su autoconocimiento. BEATRIZ MÁTAR



1.2.01
Me han hablado de muchos maestros de actuación que utilizan la violencia o el descontrol como medio de lograr desinhibir al alumno.Me citaban el caso de alguien que hizo desnudar a una joven delante de sus compañeros para librarla de su timidez. O de otro que insultaba y denigraba al discípulo, con el fin de derruir sus defensas. Sé de alguien que expone a su grupo al público para que éste lo abuchee y le arroje objetos como en el circo romano, para tornarlo resistente a la crítica. Tienen éxito ciertos instructores que llegan del exterior y llevan a los actores al paroxismo de la histeria, induciéndolos a relatar hechos vergonzosos o secretos de sus vidas frente a los demás y regodearse en ellos. Los actores se sienten aparentemente impresionados por la catarsis de aullar y revolcarse, como si eso los liberara de la carga que significa toda una existencia de represión. Nada de eso tiene que ver con el arte. Nada de eso aporta a la formación de un talento. Impresiona a los ingenuos es cierto. Atrae a los que buscan resultados inmediatos. Alivia a los que requieren descargar sus energías sobrantes. Pero solo son recursos superficiales. La formación de un artista es un proceso lento y delicado de búsqueda interior y entrenamiento exterior. Las limitaciones se combaten con delicadeza. Pues allí donde reside el defecto, puede existir también una calidad expresiva diferente. No se pueden amputar las emociones naturales, ni hacerlas desaparecer con un pase mágico. No se sabe porque están allí y que función cumplen. Un maestro no es un Dios que pueda disponer de sus aprendices, como si fueran sujetos de experimentación. Es un guía. Un acompañante en el aprendizaje de un oficio, que por estar destinado a seres especialmente vulnerables, precisa de un gran equilibrio, una apertura dispuesta a cuestionarse y una enorme paciencia. Sin estas cualidades, solo es un domador más o menos exitoso por sus alardes de carácter. Hay que cuidarse de ellos. Pueden dañar lo más legítimo que hay en nosotros. La naturaleza de nuestra esencia. Aquello con lo que hemos nacido y que yace oculto a las miradas de los otros.


29.1.01
La actriz Glenn Close, sostiene que su trabajo se basa fundamentalmente en el manejo de las energías y en el uso de la imaginación. Argumenta que cada personaje posee una energía determinada que se modifica a partir de los conflictos que se le presentan en la obra. Y que captando con claridad, la calidad de energía que mueve al personaje, y poniendo en marcha la imaginación, (Cualidad que ella sostiene, es el ochenta por ciento de lo que necesitamos para crear), podemos resolver los problemas que nos plantea el actuar. Mi interpretación de sus declaraciones es la siguiente, de acuerdo a mi experiencia: Debemos vernos a nosotros mismos no como una masa sólida de materia inmodificable. Si no, como una masa de moléculas, que puede tomar cualquier forma. Del mismo modo, nuestra experiencia de vida y nuestro caudal emocional, es infinito y contenemos en nosotros, toda la historia del universo. Un científico Canadiense sostiene, que la mayor parte de las personas que dicen tener experiencias de vidas anteriores y que sostienen dichas afirmaciones con datos, extraen esos datos de una fuente común, algo así como fragmentos de coincidencias que podrían estar impresas en nuestros genes. Lo cual hace posible, que se pueda generar recuerdos y conductas de otras vidas que no necesariamente coinciden con la nuestra. Opino que la imaginación de un artista se nutre de esa fuente inconsciente que subyace en nuestro interior como un rico tesoro. La observación de todo lo que nos rodea, como rutina permanente, también aporta datos a ese caudal. Así registro múltiples actitudes, reacciones, personalidades, gestos, acciones. Puedo apelar a ese archivo, similar a la libreta en que el escritor anota sus ideas, cuando estoy trabajando en un papel. Todos los sentimientos de los personajes han sido experimentados alguna vez por mí. Solo que en circunstancias o en dosis diferentes que las que preciso para tal o cual escena. Mi punto de vista de la misma, como una lupa, aumentará o disminuirá la intensidad de la emoción hasta llevarla al punto adecuado.


27.1.01

¿Porqué tanta gente se interesa por tomar cursos de actuación en países donde el arte y la cultura son considerados un artículo de lujo, sujeto a los caprichos de los políticos de turno?. ¿Porqué formarse en un oficio donde el nivel de desocupación es mayor que en cualquier otro?. ¿Porqué estudiar si una cara bonita o una personalidad simpática, o incluso delincuentes expendedores de droga, tienen más fácil acceso a los medios que un joven que se ha dedicado con fervor al aprendizaje?. ¿Porqué gente mayor o profesionales de otras especialidades, acuden a talleres y se suben al escenario cuando su objetivo no es el de ser actores?. Porque la actuación, bien orientada, es un medio de autoconocimiento como pocos. Porque permite ampliar el espectro habitualmente limitado de nuestras acciones y reacciones. Porque nos aporta matices. Porque estimula nuestra capacidad de conectarnos con lo que nos rodea. Porque obra sobre el cuerpo, sobre la mente y sobre la personalidad del individuo, limitada por pautas culturales erróneas. Porque permite vivir ciertas experiencias que de otro modo jamás frecuentaríamos. Porque expresar es saludable. Más cuando se decide conscientemente. Cuando el gesto involuntario deja paso al gesto creador. Actuar es un safari emocional. Exponer nuestra intimidad ante los demás, aunque se trate de un grupo pequeño, (Y no estoy hablando de contar intimidades sino de exhibir mis sentimientos más profundos) es un acto de coraje que nos habitúa a vivir con mayor dignidad y fortaleza. Por eso la gente quiere asistir a los talleres. No porque sueñen con ser ricos y famosos. ( Tras ese sueño aparente se esconde uno infinitamente más trascendente. El de darle un sentido a la existencia, cuando todo lo de alrededor se empeña en confirmar que no existimos). Pero para aprender este trabajo complejo, es necesario elegir con cuidado al maestro. Hay en nuestro país excelentes maestros. Maestros que han dedicado su vida a la tarea. Que no especulan con los delicados mecanismos que entran a funcionar en el aprendizaje. Que respetan al ser que se pone en sus manos y lo impulsan a crecer. Pero hay maestros que abusan de su rol. Que utilizan métodos nocivos. Que pretenden a través del descontrol (Que naturalmente es más aparatoso y catártico que el rigor de un entrenamiento serio) liberar al discípulo y solo logran desequilibrarlo. Hay maestros que descargan sus frustraciones y que agreden, pretendiendo estimular. Hay maestros facilistas, que prometen salidas laborales que no existen. Maestros que abusan de la entrega de sus alumnos o alumnas, sometiéndolos a sus caprichos.
Las ofertas de talleres teatrales inundan las páginas de los periódicos. Pero no se trata de elegir el producto más barato o el que tiene el envase más colorido, como quien compra algo en la góndola de un supermercado. Averigua que trayectoria tiene ese maestro. Cuanta afinidad tiene con tus objetivos. Cómo ha encarado su carrera. Y cuando encuentres lo que buscabas, sé respetuoso con él. Será tu guía en un viaje que te ayudará a despertar todo lo valioso que hay en tu adentro. Por unos años te acompañará en el camino que elegiste. Para dejarte más tarde, libre en tu búsqueda y en tus elecciones.
BEATRIZ MÁTAR



26.1.01
Se habla mucho de la libertad creativa, como si se tratara de un don espontáneo y adquirirlo fuera cuestión de una simple proposición. Cuando para conseguir dicho don, es necesario establecer una batalla contra las limitaciones que nuestro instrumento padece por una educación mecánica que solo alimenta el intelecto e ignora la importancia de un entrenamiento en la dirección sensorial, emocional y corporal, que nos permita adueñarnos de nuestra identidad expresiva. Incluso de aprender a pensar en términos de experiencia y no en función de un resultado preconcebido. La sencilla propuesta de experimentar en lugar de acceder a zonas conocidas, resulta compleja para el estudiante habituado a que se le den respuestas o formulas, en lugar de incentivarlo a que descubra el cómo de los problemas que se le plantean. Experimentar, no es algo que pueda resolverse con la mente exclusivamente. Experimentar requiere de todo nuestro ser comprometido en la búsqueda. No se puede experimentar como muchos falsos maestros proponen partiendo de la nada. Strassberg ponía un ejemplo que considero de sumo interés. Él decía “Si le digo a un músico que improvise, me preguntará sobre que melodía o tema debe improvisar”. La meta de la búsqueda tiene que estar clara. No así el camino para llegar a ella. Ese hay que transitarlo con inocencia. Sin saber adonde llegaremos. La improvisación no es una técnica que se utilice porque es más fácil que trabajar con un texto. Su uso está ligado a esta problemática. Cuando improviso “Tanteo” desde mi propio lenguaje, el acercamiento a otros lenguajes o a otros comportamientos, que están en mi subyacentes, pero que no he sacado a la superficie. De allí, lo importante que es el improvisar teniendo como base una estructura. La estructura me permitirá perderme y retornar. Para seleccionar después lo valioso que he recogido, o para dejarlo caer cuando no me reporta nada de interés. Para un occidental, no es fácil repetir millones de veces el mismo ejercicio, pero en realidad, en cada ejercicio se esconden todas las dificultades. Ya que siempre son las mismas. Tensiones físicas y psíquicas. Desconocimiento del funcionamiento de las emociones y de los sentidos. (Lo que interfiere en el mecanismo impresión reacción imprescindible para una respuesta veloz expresiva). Falta de concentración, o concentración pronta a dispersarse. Falta de resistencia y flexibilidad. Hábitos recurrentes producto de una personalidad enquistada en conductas repetitivas. Imaginación caótica, rebelde a organizarse en torno de un objetivo concreto. Falta de conexión real con el otro, que se maneja sobre la base de supuestos y no por la respuesta real que proviene del compañero. La creencia de que la inspiración es un fenómeno milagroso y no el producto de un proceso interno profundo. Suponer que “Ya sabemos” lo que aún ignoramos. La tendencia a obtener resultados inmediatos.
Quizá todo esto pueda sonar como una exigencia desmesurada. Lo que lo simplifica, es que todos estos ítems, pueden desarrollarse en la vida cotidiana. Haciendo los quehaceres más elementales.
El aprendizaje de un arte, no se diferencia del aprendizaje de vivir.
Ambos requieren paciencia, modestia y coraje.
BEATRIZ MÁTAR




Se habla mucho de la libertad creativa, como si se tratara de un don espontáneo y adquirirlo fuera cuestión de una simple proposición. Cuando para conseguir dicho don, es necesario establecer una batalla contra las limitaciones que nuestro instrumento padece por una educación mecánica que solo alimenta el intelecto e ignora la importancia de un entrenamiento en la dirección sensorial, emocional y corporal, que nos permita adueñarnos de nuestra identidad expresiva. Incluso de aprender a pensar en términos de experiencia y no en función de un resultado preconcebido. La sencilla propuesta de experimentar en lugar de acceder a zonas conocidas, resulta compleja para el estudiante habituado a que se le den respuestas o formulas, en lugar de incentivarlo a que descubra el cómo de los problemas que se le plantean. Experimentar, no es algo que pueda resolverse con la mente exclusivamente. Experimentar requiere de todo nuestro ser comprometido en la búsqueda. No se puede experimentar como muchos falsos maestros proponen partiendo de la nada. Strassberg ponía un ejemplo que considero de sumo interés. Él decía “Si le digo a un músico que improvise, me preguntará sobre que melodía o tema debe improvisar”. La meta de la búsqueda tiene que estar clara. No así el camino para llegar a ella. Ese hay que transitarlo con inocencia. Sin saber adonde llegaremos. La improvisación no es una técnica que se utilice porque es más fácil que trabajar con un texto. Su uso está ligado a esta problemática. Cuando improviso “Tanteo” desde mi propio lenguaje, el acercamiento a otros lenguajes o a otros comportamientos, que están en mi subyacentes, pero que no he sacado a la superficie. De allí, lo importante que es el improvisar teniendo como base una estructura. La estructura me permitirá perderme y retornar. Para seleccionar después lo valioso que he recogido, o para dejarlo caer cuando no me reporta nada de interés. Para un occidental, no es fácil repetir millones de veces el mismo ejercicio, pero en realidad, en cada ejercicio se esconden todas las dificultades. Ya que siempre son las mismas. Tensiones físicas y psíquicas. Desconocimiento del funcionamiento de las emociones y de los sentidos. (Lo que interfiere en el mecanismo impresión reacción imprescindible para una respuesta veloz expresiva). Falta de concentración, o concentración pronta a dispersarse. Falta de resistencia y flexibilidad. Hábitos recurrentes producto de una personalidad enquistada en conductas repetitivas. Imaginación caótica, rebelde a organizarse en torno de un objetivo concreto. Falta de conexión real con el otro, que se maneja sobre la base de supuestos y no por la respuesta real que proviene del compañero. La creencia de que la inspiración es un fenómeno milagroso y no el producto de un proceso interno profundo. Suponer que “Ya sabemos” lo que aún ignoramos. La tendencia a obtener resultados inmediatos.
Quizá todo esto pueda sonar como una exigencia desmesurada. Lo que lo simplifica, es que todos estos ítems, pueden desarrollarse en la vida cotidiana. Haciendo los quehaceres más elementales.
El aprendizaje de un arte, no se diferencia del aprendizaje de vivir.
Ambos requieren paciencia, modestia y coraje.
BEATRIZ MÁTAR




23.1.01
Todo el cambio que se ha ido gestando en todo aquel que se encuentra en un proceso de búsqueda, experimentación y aprendizaje, continúa en proceso. Pese a que es muy movilizante y nos hace sentir como si caminara sobre jabón, poco a poco se refleja en nuestra obra. En la temática y en nuestra visión de la forma. Para ser más exacta, en un giro notable de mi punto de vista hacia el mundo, hacia los demás e incluso hacia nosotros mismos. La concepción de la “belleza” tanto física como artística, se ha modificado. Y no me refiero a algo intelectual. Son nuestros ojos y nuestros sentidos que VEN de otra manera y nuestra mente que registra sin calificar. Como si hubiéramos recuperado la tan mentada mirada de los niños pequeños, para los cuales, todo es nuevo. Esto es muy excitante. Pero asusta. Ya que trae aparejada una fuerte sensación de extrañamiento. Por momentos nos parece y no es literatura, que podemos salir de la envoltura de nuestro cuerpo, como quién se saca un vestido y vernos, con una especie de ternura que solo nos despierta los chicos, los ancianos y los animales. Abandonamos todo ese esfuerzo que hacemos por parecer o por ser determinadas cosas, a veces tan ajenas a nuestra naturaleza. Más en estos países subdesarrollados, donde todo parece ser como en esos juegos de obstáculos, en que a cada movimiento aparece una traba que hay que superar a riesgo de darnos por vencidos. Este terremoto emocional, que nos lleva inicialmente al caos interno requiere de un espacio conocido, hasta que sedimente. Lo único que tenemos que defender a toda costa, es que la creación artística es la meta que nos hemos fijado. Y la que da un sentido a nuestra existencia. El resto, se trata de sobrevivir con humor.



22.1.01
Este es un espacio donde se podrá encontrar periódicamente nuevos artículos sobre los temas tratados en el sitio. Esperamos que les sea de utilidad. Se agradecerán comentarios o sugerencias; por favor enviarlos al e-mail que figura en la página principal.